El amor es recíproco. Perdón, ¿es recíproco?
En mi caso no o por ahora no parece serlo. Sin embargo, en el amor uno siempre espera la respuesta del otro,
la reacción. Y uno siempre la espera para bien, pero
hay veces que la espera es eterna, que se convierte en una carga y en la temida palabra, rutina. El amor pierde la magia cuando se cruza con la rutina, que parece tener algunos gritos de terror de atrás al pronunciar la palabra. Las esperanzas se guardan adentro, con candado.
No perdí la llave, solo que la respuesta no llega.
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